
Es inevitable relacionar al punto G con la obtención de varias situaciones que pasan en nuestra vida y a lo que llamamos placer sexual, queda claro que es un abanico de grandes posibilidades en el mundo mercantil y material en el que se vive y a lo cual se le puede llamar punto G al placer que te produce cualquier estimulante que te rodea.
Hay quien dice que fumar o comer pasteles y dulces es un éxtasis, que “atragantarse” de alcohol es lo máximo porque te desconecta de tu fracasada y frustrada vida que te da pena reconocer no has podido entender, o que gane el América, “no hay mejor momento en la vida” aseguran… bueno son comentarios que he escuchado que producen placer o que por lo menos así lo piensan las personas que me lo han comentado.
En realidad, el verdadero placer en la mujer no es muy fácil de encontrar, el lugar preciso en un mapa para ubicar el punto G es un misterio para algunos que deben entender que es imposible dibujar un mapa preciso y adaptable a todas las mujeres, cada una es un mundo diferente.
La búsqueda del punto G es, además de una exploración que tiene el fin de llegar a la cumbre del placer sexual, una excusa perfecta para muchas parejas que en el intervalo aprovechan para recorrer sus cuerpos y conocerse aún más, logrando una conexión imperturbable en su relación.
¿Cómo lo encuentro?
No todas las mujeres tienen su punto G en el mismo lugar y la única forma de encontrarlo es buscándolo. Existen algunas técnicas para hacer más fácil esa búsqueda: una es explorar la vagina con los dedos índice y medio puestos en forma de “J”, comenzando por la pared frontal (la más cercana al hueso de la pelvis) y moviendo el dedo en círculos.
Es importante para el éxito de la búsqueda que la mujer vaya indicando a su pareja, lo que va sintiendo sin pretender que lo adivine. La zona en cuestión tiene una textura áspera o estriada (que se diferencia de la superficie suave y lisa del resto de la vagina), y al ser estimulada aumenta de volumen.
Éxtasis sexual
Muchas mujeres intentan repetidamente encontrar el punto que las lleve al éxtasis sexual y aún no lo han encontrado. Esto no quiere decir que no lo tengan, por el contrario, seguramente que no han sabido buscarlo correctamente.
Para ello es casi fundamental la posición en la que la mujer se ubica, el ángulo de los movimientos hace que el punto G esté más al alcance de sus perseguidores. En algunos casos puede encontrarse con mayor facilidad si la mujer esta acostada boca abajo, y en otros es necesario que casi se toque el pecho con las rodillas para lograr el ángulo adecuado.
Otra alternativa es utilizar el método “del reloj”. La técnica consiste en tomar el frente de la vagina como el cuadrante de un reloj y empezar la exploración por las 12, que es donde se localiza el punto G en la mayoría de las mujeres.
En otros casos se encuentra a las once, la una o las cuatro este punto que, en cuestiones sexuales, es el que más cerca está del cielo.
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